miércoles, 27 de julio de 2011

El Secreto de la Generosidad

Si bien existen muchos gestos y actividades que pueden permitirnos brindar actos de generosidad en momentos particulares, es muy importante que asumamos la generosidad como un rasgo del carácter que pueda ir empapando todas nuestras actitudes, metas y relaciones interpersonales.




Sé que no es fácil en medio de una sociedad tan materialista, pero deténgase un poco en este artículo y reflexionemos juntos si vale la pena despegarnos de algo, de demostrar el amor no sólo por el material, sino por una pizca de tiempo y de compasión.



En la antigüedad, entre los atributos que se consideraban honorables era muy importante la hospitalidad. Hospitalidad quiere decir abrir las puertas a quien llega hasta nosotros para brindarle, gratuitamente, lo que necesita.



La hospitalidad debe ser uno de los atributos que nos caracterice como seres humanos y que nos obligue a tener empatía.



Puede ser muy fácil, como por ejemplo, el ofrecer un vaso con agua a quien tiene sed, el invitar a pasar a un visitante –aún cuando la visita no sea para nosotros, sino para algún otro familiar-, así como preguntar a alguien en la calle que está en problemas, si se le puede ayudar en algo.



Todos estos detalles son pequeños gestos que muestran nuestra capacidad para ponernos en los zapatos de los otros, es tan sólo detalles de comenzar el nuevo carácter de la generosidad.



Podemos también dar un poco de nuestros bienes materiales, donando algunas de nuestras pertenencias, como ropa, juguetes o artefactos. Podemos hacer una disciplina de comprar un poco de comida para donarla a una familia, amigo, pariente, conocido o desconocido. Esos bienes materiales, que para nosotros pueden ser insignificantes, hacen una diferencia vital para muchas personas de escasos recursos.



Además de lo material, existen grandes riquezas, de las cuales podemos sacar oportunidades para ser generosos. El donar nuestro tiempo, el ser generosos con una sonrisa, el regalar períodos de escucha a alguien que lo necesita, o acompañar a un ser querido a una actividad que no nos resulta tan atractiva, así como tomar fuerzas, cuando estamos cansados, para compartir en familia. Todas esas son maneras de ser generosos: de poner nuestros gustos y preferencias en un segundo plano, porque hay algo más importante que se le puede dar a los demás: un poco de uno mismo.



Tal vez usted pueda preguntarse: ¿para qué tanto esfuerzo? ¿Qué gano yo con ser más generoso, más desprendido? ¿Para qué vale la pena el trabajo extra en ser íntegro y en ayudar a los demás? ¿Quién me ayuda a mí?



La respuesta es que en esta vida es posible que no encontremos reconocimiento o retribución por ayudar a los demás, aunque en ocasiones, sucede que una persona generosa sí recibe honor y agradecimiento.



Sin embargo, la generosidad deja una gran recompensa de integridad, de sabiduría y de amor en nuestros corazones; tesoros que nadie puede robar y que nos acercan cada vez más al gozo y a la paz del alma que nos enseña Dios mismo.



A lo largo de la historia, el ser humano ha probado su inclinación al egoísmo y a la muerte, sin embargo, también ha probado -con importantes y heroicos gestos de bondad y valentía- su inclinación a brindar una mano a quien lo necesita.



El desprendimiento, la pasión por una causa, el valor y el amor, han dado frutos de generosidad y esperanza a lo largo del peregrinaje humano. Hoy usted puede marcar la diferencia. El primer paso es el más difícil. Atrévase a hacerlo.

martes, 15 de junio de 2010

Narcopandillas en León

En Guanajuato hay al menos tres pandillas consideradas entre las más peligrosas y violentas del país, según un reporte elaborado este año por la Organización de los Estados Americanos. Dos están en León y una en Celaya.


Aunque no se tiene certeza de que estén vinculadas con los integrantes de La Mara Salvatrucha, debido a que prácticamente Los Maras rodean a Guanajuato, el informe no descarta que pronto se logren estos tratos.

La prolongación de la relación entre Los Maras y las pandillas de Guanajuato, podría explicarse debido a que todavía persisten alianzas con narcotraficantes de Michoacán, cuya influencia permanece en algunos puntos de la entidad.

Así lo detalla el informe: “Se infieren acciones de resistencia por parte de organizaciones ligadas al narcotráfico en Michoacán, situación por la cual no se observa la presencia de integrantes de la “Mara Salvatrucha” en el estado; no obstante, es posible una alianza con dichos grupos”.

Las pandillas leonesas “Los Runs” y “Los Cholos 22”, así como la pandilla de Celaya “Los Santana”, son los que podrían estar involucrados tanto en los levantones como en las actividades ilícitas registradas en estado, si se cumple el pronóstico de que los cárteles penetraron las pandillas de los municipios.

De ser así, estas tres pandillas de Guanajuato se ubicarían entre los 233 grupos pandilleros más peligrosas de México, entre las que se enumeran también “Los Aztecas”, “Barrio Azteca” y “Mafia Mexicana”, cuya operación principal se ubica es en el norte del país y a quienes vinculan con los asesinatos de norteamericanos en Ciudad Juárez.

Según el reporte, “Los Runs”, “Los Cholos 22” y “Los Santana” están entre las 34 pandillas más peligrosas del Centro del País, cuya relación podría contaminarse con la presencia de Los Maras, reclutados recientemente por la Organización delictiva de Sinaloa de Joaquín “El Chapo” Guzmán, para ser adiestrados en el manejo de las armas y contrarrestar el número de integrantes con que cuenta la Organización del Golfo-Z.

Es por eso que Guanajuato presenta un riesgo latente con la presencia de esta pandilla y su monopolio en el tráfico de personas vía ferrocarril, cuyo paso innegable es precisamente Celaya, la ciudad más peligrosa en el Estado debido a sus altos índices delictivos.

El documento oficial de la OEA, refiere que se ha presentado una nueva actitud de la delincuencia organizada, pues se han valido de las pandillas existentes en los municipios de los estados, para incorporarlos a sus actividades ilícitas; en particular, para llevar a cabo los denominados “levantones”.

Independientemente a ello, el gobierno encuentra serias dificultades para controlar a las pandillas, ya que las familias se desintegran con mayor facilidad debido a la falta de recursos económicos, situación que es aprovechada por las organizaciones delictivas.

El alcalde de León, Ricardo Sheffield, en una clara desesperación por la inseguridad que empieza a notarse en la capital del calzado, se preguntó una vez si los integrantes de las pandillas tienen madre. La respuesta fue sí, pero más que madre falta un padre que ejerza autoridad sobre los adolescentes y jóvenes que empiezan a enfilarse en las pandillas peligrosas.

Más aún, falta una mano firme que no sólo termine en la persecución de jóvenes, sino de un plan estratégico que atienda las necesidades de las familias, pues la mayoría de éstas, padecen lo que muchos mexicanos: la pobreza extrema.

La presencia del Ejército en las colonias de León, ayuda en buena manera a controlar la violencia de pandillas, pero un plan de inteligencia, un programa más certero, beneficiaría más a la población civil, la misma que sólo busca salvaguardar su seguridad y sus derechos humanos.