Estuvo sólo una noche en León y luego se fue. Pocos podían creer que uno de los principales gatilleros del narcotraficante colombiano, Pablo Emilio Escobar Gaviria, paseara en León como si nada.
El sicario colombiano, a quien acusan de al menos 246 asesinatos en su paso por el Cartel de Medellín, se reunió con un grupo de leoneses y lo recibieron como todo un hermano.
Las autoridades le imputan otros 600 asesinatos a este pistolero que habría cometido con Carlos Lehder, cofundador de la mafia colombiana de la droga y actualmente en prisión en Estados Unidos.
¿Cómo un hombre acusado de matar a centenares de personas no está preso de por vida? ¿Es posible caminar en León sin haber enfrentado un juicio? ¿Cómo es que un sanguinario asesino y alto comandante del Cartel de Medellín, andaba en León como si nada?
La respuesta es sencilla. Dejó de ser sicario.
Yo lo escuché hablar y noté que ahora es un hombre diferente. Algo le pasó en su vida que decidió cambiarla por completo, pero lo que más me sorprende es cómo alcanzó a salir de la mafia colombiana. ¿Acaso es posible?
Algunos amigos que lo conocen y que han platicado con él a detalle, me cuentan que una vez se enfrentó a escenas difíciles para cualquier persona, pero con el apoyo de su droga, la cocaína, podía enfrentar los crímenes.
Salir de las mafias seguramente será difícil de documentar, pero el caso de este asesino a sueldo, es mucho más fácil de lo que usted cree. Su nombre es John Henry Millán y ahora se dedica a dar testimonios por todo México.
Su caso es famoso para muchos en Estados Unidos y Colombia vivió también la transformación de este hombre que decidió cambiar para encaminar su transformación de manera radical.
Una vez le preguntaron qué tanto tiempo estuvo en la cárcel por haber cometido tanto crimen y reconoció que fueron apenas 6 meses. Tal vez usted y yo podemos pensar que debería de estar por muchos más años, pero alcanzó la libertad gracias al poder económico que gozaban sus padres.
Pero hay una razón todavía más asombrosa que permitió a este ex sicario llegar a León a comentar de su prosperidad y su conversión a un nuevo estilo de vida, llena de felicidad y bendición.
Henry Millán asegura que todo asesino comete barbaridades por la simple y poderosa razón de que en su persona, se ausente el amor verdadero.Millán dice que ya lo encontró, por eso estuvo aquí.
El periodismo cristiano desde el otro punto de vista que no todos quieren ejercer ni a todos les agrada. Aquí estamos pues para eso.
lunes, 1 de diciembre de 2008
El Propósito
Esta semana, un amigo me comentó que su estancia en la fábrica donde trabaja no es tan agradable porque no le agrada su trabajo. Me confesó incluso que su corazón estaba lastimado porque no veían lo que él hacía.
Pensé por un momento que muchos guanajuatenses podrían estar pasando por el mismo conflicto, pero más aún, que varios de sus jefes estarían pensando que todos sus subalternos se deberían de mantener bajo el mismo propósito que el de ellos.
Nada más grave que esta premisa.
Por los problemas en el trabajo, el mismo estrés de la vida y el ajetreo de las actividades cotidianas, a veces nos llegamos a olvidar que las personas trabajan en una empresa con un objetivo definido, más no con un propósito común.
En otras palabras, las empresas quieren mantener una producción importante para alcanzar los pedidos de sus proveedores y ese es su objetivo, por eso empiezan a planear y plantear metas a corto, mediano y largo plazo. Eso es lo correcto.
El plan no es igual a un propósito, ni tampoco el propósito es igual a un objetivo. El propósito va más allá y se enfoca a la visión individual, que si se compartiera, sería una poderosa herramienta para que la empresa trascendiera.
La razón por la cual muchas cosas no se realizan en nuestra vida o no dan en un acierto, es porque muchas veces no estamos realizando el propósito en nuestra vida. Por eso debemos reflexionar si hacemos lo que nos apasiona.
Todas las cosas que hacemos no siempre son las correctas y comenzamos a cambiar nuestros esquemas de vida y convivencia porque no hay cabida en los nichos sociales donde convivimos. Tal vez se pueda compartir el mismo objetivo en muchos lados, pero no siempre el mismo propósito.
Cuando los directivos confrontan a sus trabajadores pensando que comparten su propósito, pueden llegar a una desilusión falsa. Ellos deben saber que sus trabajadores harán lo que les indiquen, pero su propósito es completamente diferente. Habrá que trabajar con ellos con un plan que contagie su propósito.
Para todos es más importante entender el propósito antes que los planes, por eso el propósito es igual a permanencia, prevalencia, voluntad y decreto. Todo propósito está relacionado con la razón de la existencia de cualquier cosa, es por la voluntad y es la razón de lo que existe.
Por eso le comentaba a mi amigo, que su esencia puede ser o no ser la misma que la de sus directivos y por lo tanto, debe estar contento por las cosas que hace con agrado y más aún, si se trata de su propósito.
Es duro pensar que muchas veces en la vida, debemos dejar cosas que parecen correctas, aunque están fuera de nuestro propósito. Es lastimoso también no hacer lo que conviene a la empresa cuando está fuera de sus metas u objetivos. Pero créeme que todo lleva un propósito.
Ahí, le comentaba, no hay nada que hacer. La principal encomienda que tiene todo individuo es ser honesto, dirigirse con la verdad y decirle a su jefe inmediato si forma parte del propósito de la empresa y qué pieza debería de jugar.
Que en la empresa pública o privada hay una meta importante que desarrollar, que a veces para la gente es difícil de comprender lo que uno hace, pero mayor es el propósito que se tiene en nuestra vida, por eso hay que esforzarnos.
Sólo así la bendición comienza a funcionar bajo una razón inexplicable. Ahí es donde podemos ver la fidelidad de quien conduce nuestras vidas por el resto de los días que nos quedan.
Así regresó mi amigo a su trabajo y ahora me da gusto contarles que es un hombre que con agrado desarrolla su encomienda, a veces no muy correcto a lo que muchos piensan, pero siempre con la misma visión de su propósito.
Gracias por escribir, amigo.
Pensé por un momento que muchos guanajuatenses podrían estar pasando por el mismo conflicto, pero más aún, que varios de sus jefes estarían pensando que todos sus subalternos se deberían de mantener bajo el mismo propósito que el de ellos.
Nada más grave que esta premisa.
Por los problemas en el trabajo, el mismo estrés de la vida y el ajetreo de las actividades cotidianas, a veces nos llegamos a olvidar que las personas trabajan en una empresa con un objetivo definido, más no con un propósito común.
En otras palabras, las empresas quieren mantener una producción importante para alcanzar los pedidos de sus proveedores y ese es su objetivo, por eso empiezan a planear y plantear metas a corto, mediano y largo plazo. Eso es lo correcto.
El plan no es igual a un propósito, ni tampoco el propósito es igual a un objetivo. El propósito va más allá y se enfoca a la visión individual, que si se compartiera, sería una poderosa herramienta para que la empresa trascendiera.
La razón por la cual muchas cosas no se realizan en nuestra vida o no dan en un acierto, es porque muchas veces no estamos realizando el propósito en nuestra vida. Por eso debemos reflexionar si hacemos lo que nos apasiona.
Todas las cosas que hacemos no siempre son las correctas y comenzamos a cambiar nuestros esquemas de vida y convivencia porque no hay cabida en los nichos sociales donde convivimos. Tal vez se pueda compartir el mismo objetivo en muchos lados, pero no siempre el mismo propósito.
Cuando los directivos confrontan a sus trabajadores pensando que comparten su propósito, pueden llegar a una desilusión falsa. Ellos deben saber que sus trabajadores harán lo que les indiquen, pero su propósito es completamente diferente. Habrá que trabajar con ellos con un plan que contagie su propósito.
Para todos es más importante entender el propósito antes que los planes, por eso el propósito es igual a permanencia, prevalencia, voluntad y decreto. Todo propósito está relacionado con la razón de la existencia de cualquier cosa, es por la voluntad y es la razón de lo que existe.
Por eso le comentaba a mi amigo, que su esencia puede ser o no ser la misma que la de sus directivos y por lo tanto, debe estar contento por las cosas que hace con agrado y más aún, si se trata de su propósito.
Es duro pensar que muchas veces en la vida, debemos dejar cosas que parecen correctas, aunque están fuera de nuestro propósito. Es lastimoso también no hacer lo que conviene a la empresa cuando está fuera de sus metas u objetivos. Pero créeme que todo lleva un propósito.
Ahí, le comentaba, no hay nada que hacer. La principal encomienda que tiene todo individuo es ser honesto, dirigirse con la verdad y decirle a su jefe inmediato si forma parte del propósito de la empresa y qué pieza debería de jugar.
Que en la empresa pública o privada hay una meta importante que desarrollar, que a veces para la gente es difícil de comprender lo que uno hace, pero mayor es el propósito que se tiene en nuestra vida, por eso hay que esforzarnos.
Sólo así la bendición comienza a funcionar bajo una razón inexplicable. Ahí es donde podemos ver la fidelidad de quien conduce nuestras vidas por el resto de los días que nos quedan.
Así regresó mi amigo a su trabajo y ahora me da gusto contarles que es un hombre que con agrado desarrolla su encomienda, a veces no muy correcto a lo que muchos piensan, pero siempre con la misma visión de su propósito.
Gracias por escribir, amigo.
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