Los representantes de la asociación de papás de Guanajuato, salieron a defender un libro de texto que los periódicos calificaron como “mocho” o “religioso”, debido a que elimina de tajo las ilustraciones de los aparatos reproductores de los hombres y las mujeres cuando aborda el tema del sexo.
Los argumentos de amparar un texto que evidentemente esconde la realidad de nuestros jóvenes, pero que además, deja a la imaginación de los adolescentes, las diversas formas de penes y vaginas, me resulta una medida por demás arcaica y religiosa de los procuradores del libro de biología.
En algunos hogares, nuestros hijos saben perfectamente cómo son las vaginas y los penes y qué función tienen en sus cuerpos. Algunos papás tenemos el cuidado de explicar estos temas para que, cuando lleguen a secundaria, no tengan de qué avergonzarse.
Algunos chicos conocen que sus aparatos reproductores representan la multiplicación de la especie en este mundo y nos guste o no, es uno de los principales objetivos que desde un punto de vista bíblico, está bendecido.
Si atendemos esta forma de pensar, descubrimos que en Génesis, Dios crió a la humanidad sin que ninguno de los integrantes, llámese Adán y Eva, tuvieran vergüenza de nada. Es más ambos se veían con agrado sus respectivos aparatos reproductores.
Cuando “los primeros padres” incurrieron en pecado o mejor dicho, desobedecieron al Señor, apareció la vergüenza y ambos empezaron a taparse sus genitales, como ahora quieren hacerlo en el libro de biología.
La gente que quiere limitar la libertad de los jóvenes y adolescentes y que quieren dejar que ellos mismos descubran las funciones, resulta por demás contraproducente, e incurren en pensamientos religiosos de la época de la colonia.
La libertad y el sexo, forman parte de las bendiciones que Dios ha heredado; y la censura o desautorización para nuestros jóvenes, principalmente en el tema de sexo, no debe venir de las instituciones educativas ni mucho menos del gobierno, sino de los propios padres de familia que tenemos la responsabilidad de quitar del mito algo tan valioso y bendecido por el Creador.
Apoyar o defender un texto “mocho”, es una actitud más religiosa que formativa y representa el pensamiento de la época más conservadora de nuestro querido México que amenaza con acabar con el poco avance que tiene el país.
Por supuesto que no estoy de acuerdo en que los chicos comiencen su relación sexual en tiempos prematuros. No lo censuro precisamente por mi creencia, sino por lo dañino que resulta en el corazón de nuestros jóvenes.
En la línea de la vida, los chicos quieren saltar a la paternidad de una manera improvisada que trunca sus sueños más íntimos y, en su primera experiencia, casi siempre se mueven a tener una relación sexual motivada más por el impulso o deseo, que por el amor a la persona.
Los tiempos modernos muestran que las mismas chicas han decido cambiar los moldes arcaicos de sus padres y en varias veces, son ellas las que permiten que su corazón esté en riesgo de romperse por una inmadurez juvenil que parece envolverse en una libertad sin responsabilidad.
Tener relaciones sexuales no tiene que ser una experiencia religiosa como afirma la canción popular, sino que debe ser una decisión para toda la vida, donde los valores como fidelidad, lealtad y amor, formen parte de los ingredientes adicionales para que se alcance la bendición.
Esto es lo que encierra el sexo.
Es bendito sexo. ¡Por Dios!